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Miércoles, 24 Junio 2015 14:58

“Cuando uno enseña, uno aprende”, Audrey De Varona

 

Audrey De Varona —a sus 37 años— es una violinista de profesión, originaria de la ciudad de Camagüey, Cuba. Desde los siete años inició su formación en esta disciplina y con el paso del tiempo se destacó como artista en la Orquesta Sinfónica de Camagüey y en las escuelas de música de esa localidad.

Su capacidad interpretativa le permitió viajar a países como España, Austria, Emiratos Árabes, entre otros. De Varona se encuentra en El Salvador desarrollando un proceso de capacitación y apoyo metodológico para la ejecución del violín —durante la jornada vespertina— a los maestros y estudiantes de la Escuela de Música del Centro Nacional de Artes (CENAR).
Además, desde el pasado 22 de junio, se incorporó a la sección de violines de la Orquesta Sinfónica de El Salvador, bajo la dirección del maestro German Cáceres, con el fin de apoyar a la Orquesta y mantenerse en constante práctica.


Para conocer el trabajo que De Varona realiza en el CENAR, conversamos con ella –el 23 de junio- en las instalaciones de dicho instituto de formación.

¿A qué edad inicia su formación en la disciplina de la música?

Comencé los estudios a la edad de siete años, gracias a mi mamá, ella me inculcó en la música, pero también recuerdo que comencé con un profesor ruso –en Cuba- hasta llegar al nivel superior. Fue en el Instituto Superior de Artes de La Habana (Cuba), en donde obtuve mi Licenciatura en Música, con especialidad en Violín.

¿Le apasiona tocar el violín?

Lo bueno del violín es que tú puedes tocarlo, y te va entender todo el mundo. Por eso… ¡La música es el idioma universal!
Esta carrera —violinista—me ha permitido viajar a otros países (España, Austria, Emiratos Árabes Unidos, entre otros) y todos me entienden, aunque no hablemos el mismo idioma.

¿Le gusta más ejecutar o enseñar la técnica del violín?

Me gusta más enseñar, porque estoy haciendo algo bueno para las presentes y futuras generaciones.
Es que una persona puede tocar violín y transmitir algo por placer, pero cuando uno enseña,  estás haciendo un bien a otra persona, sin mirar a quién, todos nos volvemos iguales. Además, enseñar me da una tranquilidad.

¿Qué la trae a El Salvador?

Hace más de 20 años que tengo relación con otros artistas salvadoreños, específicamente por el trabajo realizado de los músicos camagüeyanos Pedro Martínez Acosta - quien ya falleció- y José Iglesias Carnot en El Salvador, particularmente aquí en el CENAR.
Desde esa época, tenía una necesidad de venir acá. En Cuba —como en otras partes del mundo—tenemos la necesidad de ayudar a otras personas.

¿Cuál es el trabajo que está realizando con la Escuela de Música del CENAR?

Pues, es un abonar a la formación musical de los maestros y alumnos de esta institución.
Voy a estar tres meses aquí –en El Salvador- y estoy abordando la primera enseñanza del violín; por ejemplo, cómo se les pone el instrumento a los chicos y la forma correcta de cogerlo; también sobre cómo aprender a manejar las manos. Es decir, lo elemental.

Las dos primeras semanas serán de capacitación con los profesores, es lo que ya estamos haciendo. Para ello, estuve una semana observándolos —el proceso de enseñanza de los maestros y la atención de los alumnos—, para ver las necesidades que tienen, y así preparar mi capacitación.

El segundo mes, ya es un trabajo en conjunto con los profesores y los alumnos.  Voy a asesorar a los maestros en ese trabajo que realizan con sus estudiantes, una labor más práctica.
Y en la última fase, estaré solo con los alumnos. Aquí los maestros del CENAR van aprender ciertas técnicas que utilizo a la hora de enseñar violín.

¿Qué opinión tiene de este intercambio de conocimientos?

La propuesta fue buena desde el inicio. Las capacitaciones ayudan a los maestros a ver otras cosas que normalmente no se logran vislumbrar a diario. Vine bajo mi propia voluntad —ad honórem—, para entregar mi tiempo, mi trabajo y mis conocimientos…

¿Cómo catalogaría la enseñanza del violín en el CENAR?

Los métodos que están utilizando en este momento -Suzuki y  I can read music –no son métodos para una enseñanza de una escuela especializada en artes, que aspira a tener un nivel superior.

No vengo a imponer métodos, no es lo debido; simplemente los estoy ayudando a manejar la técnica del violín. Aprendí con la técnica rusa, la que usamos en Cuba, y lo que queremos con esta capacitación es que el nivel sea mejor del que ya está.

Usted es un referente para nosotros, si tuviera que definirse como tal… ¿de qué forma lo haría?

Soy un punto de partida hacia el futuro. No es el final, no es a lo que deben aspirar, solo un punto de partida, porque hay más de los proceso de enseñanza-aprendizaje.

Lo único que estoy haciendo es la primera enseñanza del violín, lo básico, no estoy hablando a nivel medio o superior. Hablamos de ese primer añito de los niños, cómo ver el instrumento, tener una buena posición, cómo manejar bien el instrumento. Solo es un punto de partida, hay mucho por recorrer.

¿A qué deberían aspirar los estudiantes?

El violín debe empezarse a los 7 u 8 años, así lo hacen acá —en el CENAR—.
Pues, deben aspirar a mejorar en todos estos aspectos: técnica, posición, visión y más.
¿Sabes? En una sola clase un niño llega tocando de una manera y se va tocando de otra. Entienden todo lo que les dices, son truquitos pequeños, pero claves.

¿Y los maestros?

No tanto por parte de los maestros, sino por parte de la metodología, la que tienen como referente o parámetro, no la han sabido escoger.
Por eso queremos hacer un conceso de la metodología, lo que pueda servir de un método o de otro. Para tocar violín hacen falta aspectos técnicos que deben estar superados.

¿Cuál sería su mensaje para los maestros del CENAR?

Una cosa muy simple, sobre todo para los profesores, pero sirve también para los alumnos, cuando uno enseña, uno aprende. Cada alumno te enseña algo diferente, no sé cómo, ni porqué, pero pasa.  
Lo bonito de la docencia es que uno también tiene que estar abierto a aprender. Porque es un aprendiendo a enseñar, a comprender, y a ver desde otra posición lo que hacemos.

Enseñar no es imponer para mi criterio… es darte las armas con las cuales puedes trabajar  y hacer bien tu trabajo.

 

Referente a su participación dentro de la sección de violines de la OSES, ¿Cómo ha sido esta experiencia de trabajar con nuestros músicos salvadoreños?

Ahorita estoy ensayando con la OSES, el próximo miércoles será el concierto —1 de julio del corriente—. La experiencia ha sido muy buena y satisfactoria, he intercambiado criterios bajo la dirección del maestro German Cáceres; creo que cada director, en todas las latitudes del planeta, tiene su forma de interpretar la música, y es uno quien debe adaptarse a ello.

 

Audrey De Varona aportará al diseño de los programas de estudio para violín del CENAR partiendo de su experiencia docente y de su propia formación en la isla caribeña.
Asimismo, realizará una serie de recitales -que se darán a conocer en fechas próximas- en los cuales el repertorio contendrá música de compositores cubanos escrita para violín.

 

Modificado por última vez en Martes, 30 Junio 2015 11:00