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Martes, 23 Junio 2015 11:04

Generaciones de barro: Miguel Servellón

Miguel Servellón nació en San Salvador, el 9 de febrero de 1965, abogado y notario de profesión, pero el gusto por la fotografía lo desarrolló desde que tenía ocho años, esta inquietud lo llevó a estudiar una serie de talleres fotográficos hasta dedicarse de manera profesional en este campo, que él describe “como un vicio de los buenos” que le sirve para quitarse el estrés de lo cotidiano.

 

En esta ocasión nos presenta “Generaciones de barro”, una serie de 35 fotografías donde ha plasmado los rostros de adultos mayores y niños —de descendencia indígena— , que puede apreciarse en la pinacoteca del Centro Nacional de Artes (CENAR) hasta el 30 de junio de 2015.

Con más de dos décadas de dedicación a la fotografía profesional, destaca en sus imágenes las condiciones sociales de las diferentes comunidades de nuestro país, enmarcándolas en series temáticas entre las que acentúa a los niños, ancianos y comunidades indígenas del país.

Para poder apreciar la exposición “Generaciones de barro”, pueden visitar el CENAR, ubicado en la colonia San Mateo, calle Valero Lecha, San Salvador, en horario de 8:00 am a 4:00 p.m. La entrada es gratis. A continuación conoceremos parte de la inquietud de Miguel en montar esta exposición fotográfica.

¿Hábleme sobre esta exposición?
Esta exposición, su nombre se deriva porque la tierra es la fuente de vida, de subsistencia. Es una fusión de dos series: “Raíces, fragilidad y sabiduría” y “Niños en blanco y negro”: rostros de ancianos indígenas y niños descendientes que aún conservan los rasgos físicos.

¿Por qué el nombre de estas dos series fotográficas?  
Raíces, porque de allí es donde nosotros venimos; fragilidad, porque es una comunidad sumamente desprotegida, porque viven en condiciones sumamente deplorables, y sabiduría porque a pesar de todo eso –de las condiciones de vida, de la marginación que esas comunidades tienen– han sabido conservar sus tradiciones y costumbres.

Niños en blanco y negro, es una serie de la niñez de las comunidades de origen indígena, que les falta color en la vida, porque no cuenta con la protección necesaria de sus derechos, de ese libre crecimiento que todo niño debe tener, ya que en muchas zonas marginales son expuestos a muchos abusos físicos y explotación de trabajo, entre otros; son niños que tienen un potencial y que son futuro de este país, pero que se convierten en blanco y negro,  porque las condiciones de vida no les permiten brillar.

¿Qué significa esa analogía que hace de estas generaciones con el barro?
Primeramente, estas fotos son un homenaje a las comunidades indígenas, pues el barro para ellos es un simbolismo de vida, con éste, ellos le dan forma a los utensilios de trabajo y de alimentación; es un contraste de la generación de la tercera edad y las nuevas generaciones que se relacionan entre si en la vida cotidiana, en la organización de cofradías para expresar sus tradiciones de la forma que lo hacían sus ancestros, y pues, la tierra o el barro es el origen de la vida.

¿Cuánto tiempo le llevó captar estas imágenes?
Generaciones de barro no son fotografías posadas, fueron captadas en los ambientes en donde ellos se desarrollan. Mi fotografía no es del día a día, es una acumulación del trabajo de mucho tiempo, entre unos 10 o 12 años aproximadamente.

¿Qué otro tipo de imágenes capta Miguel Servellón?
Pues tengo otra serie de fotografías llamadas “Vida en los asilos”, que me ha generado mucha sensibilidad; también a mi  familia y en quienes presencian la exposición.

En la parte artística tengo un aproximado de 12 años de haber incursionado en el desnudo artístico, con el objetivo de romper esos tabús que aún persisten en nuestra sociedad conservadora. También plasmo esos momentos únicos  en la danza, el teatro y el modelaje profesional, entre otras expresiones del arte.

¿Cómo puede definir el trabajo de un fotógrafo?
Ser fotógrafo no es solo tener una cámara y auto nombrarse fotógrafo, creo que la fotografía debe dejar siempre un sedimento de conciencia social, dejar cierta enseñanza, y no ese fotógrafo que siente que la cámara le da poder… no se trata de eso. La fotografía es hermosa dependiendo del enfoque que uno quiera darle.

¿Cómo se define usted?:
Miguel Servellón es un loco bohemio, a mis 50 años todavía tengo aspiraciones de crecimiento, de desarrollo profesional, trato de ser original y no tener máscaras; soy alguien que me entrego y me apasiono por lo que hago, respetando la imagen de las personas que retrato en las fotografías. Gran parte del éxito de mi trabajo depende de la amistad que he entablado con integrantes de las diferentes comunidades indígenas del país.

Modificado por última vez en Martes, 30 Junio 2015 11:00