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Miércoles, 25 Marzo 2015 20:06

El principito y la rosa que lo cautivó

"El 31 de julio del 2014 se cumplieron setenta años de la muerte de Antoine de Saint-Exupéry, escritor de la obra más traducida y leída en el mundo después de la Biblia: El principito. Saint-Exupéry desapareció mientras hacía un vuelo de reconocimiento sobre el Mediterráneo en 1944, a finales de la Segunda Guerra Mundial. Su avión fue derribado por los alemanes.

 

El punto de partida para leer El principito es saber que no se trata de un libro para niños, sino para los adultos que no han perdido la bondad y la inocencia de ser niños. También resulta atractivo para niños, toda vez que se lea bajo orientación familiar", expresa Manlio Argueta, en el prólogo de la primera edición de esta obra literaria por parte de la Dirección de Publicaciones e Impresos de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de El Salvador.

Manlio, es un escritor y novelista salvadoreño de gran trayectoria a nivel nacional e internacional, nacido el 24 de noviembre de 1935 en  la "Perla de Oriente" como se le conoce a la ciudad de San Miguel. En la actualidad, es el director de la Biblioteca Nacional de El Salvador "Francisco Gavidia y Director Nacional de Bibliotecas y Archivo", de la Secultura.

En el mundo de las letras, formó parte del Círculo Literario Universitario y de la Generación Comprometida -intelectuales de la década de los 50 y 60-,  entre ellos: Jorge Arias Gómez, Waldo Chávez Velasco, Ítalo López Vallecillos, Napoleón Rodríguez Ruiz, Álvaro Menéndez Leal, Tirso Canales, Ricardo Bogrand, Irma Lanzas, Mercedes Durand, Alfonso Quijada Urías, Roberto Armijo y Roque Dalton, entre otros.

Dentro de las obras literaria se encuentran: El Valle de las Hamacas, Caperucita en la zona roja, Un día en la vida (traducida a quince idiomas y una de las novelas latinoamericanas más conocidas), Milagro de la Paz, Siglo de O(g)ro y los Poetas del Mal; tiene dos novelas inéditas y una en proceso de escribir.

Para conocer un poco sobre la elaboración del prólogo de la obra literaria El Principito, conversamos con Manlio —el 17 de marzo—, en su despacho, ubicado en la Biblioteca Nacional.


¿Qué significa El principito para la población salvadoreña?

El significado que tiene para la Nación, es que la inspiradora de este libro es una salvadoreña, me refiero a Consuelo Suncín;, y, además, que varios de los marcos geográficos de la obra, según se ha investigado, están referidos a El Salvador.


¿El autor se inspiró en El Salvador?

Sí, por ejemplo, él —Saint-Exupéry — habla de tres volcanes, dos activos y uno apagado. Varios investigadores hemos  identificado que estos son: Santa Ana, Izalco y Cerro Verde. Son los volcanes que se miran desde la ciudad donde ella—Consuelo— vivía,  Guaymoco —ahora Armenia —; también, Antoine nos habla de los baobabs, arboles muy conocidos en la literatura de Argentina y de África, y que son los hermanos gemelos de nuestras ceibas, árbol tan característico nuestro.

¡Oh! Mi tierra —dijo El principito— no es interesante, todo es muy pequeño. Tengo tres volcanes, dos en actividad y uno extinguido; pero nunca se sabe... (Fragmento tomado del capítulo XV, sexto planeta. El principito)

En cuanto a los volcanes, existen otros elementos proporcionados por otros críticos e investigadores de este texto; muchos dice que Saint-Exupéry se refiere a Argentina, en uno de sus páramos; otros analizan que se inspiró en los volcanes de Guatemala, porque cuando el autor iba hacía Suramérica, tuvo un accidente en este país.


¿Por qué mencionar estos árboles en su obra?

Cuando habla de los baobabs, es para dar una idea de las ceibas, porque un francés o un aristócrata europeo no conocen la ceiba; tenía que buscar un símil que fuera universal para esa región. También, los menciona porque Consuelo  vivía en una hacienda llamada Las Tres Ceibas —Armenia.

Los baobabs no son arbustos, sino árboles tan grandes como iglesias y que incluso si llevase consigo todo un rebaño de elefantes, el rebaño no lograría acabar con un solo baobab (Fragmento tomado del capítulo V, El principito)

 

Usted nos habla de Consuelo Suncín, ¿quién es y qué relación tenía con el autor de El principito?

Consuelo era originaria de Armenia (Sonsonate). Ella fue la esposa de Antoine Saint Exupéry, el autor de El principito, una obra literaria escrita para adultos y que se  ha convertido en uno de los más reproducidos  en el mundo y ha  sido traducido a más de 200 idiomas.

De esta salvadoreña, hace unas dos décadas, apenas había escuchado, es más, viaje a Francia como en diez ocasiones y nunca escuché hablar de ella en los círculos literarios; en varios viajes que realicé donde me encontraba siempre con Roberto Armijo, nunca visitamos su tumba, ni nos referimos a ella —que está sepultada en el Cementerio de Père Lachaise—; para mí era una desconocida, no sé si para Armijo que tenía veinticinco años de vivir en París, donde ella fue muy conocida en las grandes círculos intelectuales, veinte años antes; bueno, mi compañero poeta pudo habérmela mencionado. Creo que fue por los prejuicios en contra de ella, quien fue amiga de André Gide, Premio Nobel, de Dalí, de DÁnunzzio, de Picasso; y nosotros sus compatriotas, era invisible. Ahora soy uno de sus  principales defensores, porque es una mujer que se rebeló a los tiempos y a las posturas conservadoras de aquella época. Debo señalar que ella salió a los diecinueve años de El Salvador, en los años veinte del siglo pasado.

Aunque existen muchos detractores de Consuelo, una salvadoreña que se había casado dos veces y que contraía matrimonio con un aristócrata con ideas conservadoras.  Algunos decían "Antoine se casaba con una mujer trópical", con toda la denotación que pueda tener ese concepto. Pero, ¿qué era el trópico para esos momentos? ¿Qué era El Salvador? Nadie nos conocía, nosotros fuimos conocidos hasta la masacre que existió en la plaza Libertad (1977) y sus alrededores, donde la prensa internacional la dio a conocer ¬a través de revistas importantes como Newsweek.

Imagínate en 1930, cuando se casa en París con Enrique Gómez Carrillo…,  ¿qué era El Salvador y dónde quedaba? la mayoría de los europeos no sabía de qué bosques del trópico provenía Consuelo y no perdonaban que la aborigen se ganara el corazón del escritor más connotado de Francia. En especial, no la perdonaban algunas aristócratas.

Como te digo, estuve con Roberto Armijo, residente en Francia tantos años, donde hablábamos de literatura y de los escritores nacionales y latinoamericanos, ni siquiera salió a relucir el nombre de nuestra paisana rebelde, como que si los parisinos y franceses la hubieran borrado de la faz de la tierra… Y, lo peor, nosotros también. aunque debo decir que actualmente, dos de los liceos franceses, el de Costa Rica y el de El Salvador, llevan el nombre de ella y su esposo. También hay un museo y un jardín de rosas, dedicado a Antoine y a Consuelo. En el año 2000 conocido como el año de resurrección de nuestra compatriota, varios periodistas publicaron libros sobre ella, uno Paul Webster, y otro Alain Vircondelet, que publicó Memorias de una Rosa, en tres ediciones simultáneas: francés, español e inglés. Este francés dice lo ssiguiente:

"La relación entre ambos es esencial para comprender al escritor. Sin Consuelo, ¿él habría sido realmente lo que fue? ¿Qué importa si el mito se desmorona un tanto, si el retrato aquí presentado no es idéntico al que se preparó tan cuidadosamente para la posteridad?", se refiere al retrato que él hace en la biografía de Saint_Exupery y de la salvadoreña.

Fue cuando me llamó la atención el nombre de Consuelo, pero también ya había conocido los escritos de un amigo japonés Yukitaka Hirao, cuyos textos me motivaron a investigar y a conocer más de ella.

 

¿Por qué el rechazo de Consuelo en Europa?

En gran parte porque no podían explicarse qué pudo verle Saint-Exupery a una extranjera viuda dos veces, de un mexicano y del guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, llamado en Europa el príncipe de la crónica, y el mejor espadachín de París, gracias a este fue que Consuelo conoció a las grandes personalidades artísticas de Europa. Quisieron entonces negarle la relación con su esposo el aristócrata Saint-Exupery, piloto que aun no había escrito su gran obra. (Se publicó después de su muerte en 1944), las biografías de Saint-Exupery ni las críticas no lo mencionaban. Sin embargo, dentro de las investigaciones se ha encontrado cartas como ésta: " Tú sabes que yo ando en el cielo, donde contemplo los astros más maravillosos, pero el astro que más brilla no está en el cielo, se encuentra en la tierra". Estas cartas del autor francés ya fueron publicadas después del año 2000.

También, ese amor lo refleja en El Principito, cuando escribe en otra carta: “Tengo también una flor. Mi flor es efímera y no tiene más que cuatro espinas para defenderse contra el mundo. ¡Y la he dejado allá sola en mi casa!".

Para los críticos, la flor era la madre del escritor, pero al descubrirse las cartas, la crítica y la misma familia del conde Saint-Exupery, admitió que la rosa de la obra se refiere a Consuelo Suncín, la cautivó al autor de El principito.  Incluso fue producto de inspiración de uno de los cantantes más populares de Francia: Gilbert Bécaud, quien le compuso la pieza "Lo importante es la rosa". La canción se puede escuchar en Youtube.
Existe una anécdota, que cuando el cantante Bécaud realizó su primera presentación, al finalizar el concierto se encontraba sobre el piano una rosa, la tomó y fue de manera directa a la invitada especial, para entregársela en sus manos, a Consuelo Suncín.

Ese prejuicio, de una realidad que no se explicaba, que el aristócrata francés escogiera como esposa, a rebelde y bella del trópico, causó el enorme rechazo, que a partir de este milenio fue superado ya por los franceses que la marginaban. Aun más, se ha publicado una biografía de Consuelo Suncín de casi 800 páginas, por una editorial francesa, con fotografía y reconociéndole su papel como escritora y escultora. Por su volumen y por estar escrita en francés, veo difícil que se publique entre nosotros. El título es "Une Mariée  vétue de Noire", de las francesas Marie-Helen Carbonell y Martine Fransiole, donde la vindican a la salvadoreña como mujer.  Se traduce como una novia vestida de negro. El libro lleva en la portada del matrimonio reciente con sus pajes de blanco y solo ella vestida de negro. Esto también fue un enigma que se descubre en dicha obra, lo más completo escrito sobre nuestra compatriota.

Entre los críticos destructivos, entre ellos grandes amigos de los Saint-Exupery ya muerto, la catalogaron como "una chica ligera de faldas", pero olvidaron que dejaría testimonios de sus cualidades, entre otros de André Maurois, Gabrielle D’Annunzio, Benjamín Crémieux, André Gide, Dalí, Picasso, Claudia Lars y José Vasconcelos, este último la calificó como la Ssherezade de América; o Gómez Carrillo (escritor guatemalteco, y uno de los principales cronistas europeos de la época y con quien la Suncín comparte sepultura en el cementerio Pere Lachaise, donde descansan las grandes personalidades francesas).

¿Existen otros elementos de El principito que lo relacionan con nuestro país?

El hecho que sea un planeta relativamente pequeño y que solo quepan dos… hace alusión a El Salvador, porque es un país tan pequeño que  en menos de un día uno  lo recorre de punta a punta.

—Tu planeta es tan pequeño que puedes darle la vuelta en tres zancadas. No tienes que hacer más que caminar muy lentamente para quedar siempre al sol. Cuando quieras descansar, caminarás... y el día durará tanto tiempo cuanto quieras.

—Con eso no adelanto gran cosa — su planeta es demasiado pequeño y no hay lugar para dos..."

(Fragmentos tomado del capítulo XIV, El principito)

 

¿Esta producción que la Secretaría de Cultura a través de DPI, era una deuda que tenía con la población salvadoreña?

La obra ya se convirtió en un bien público, ya nos pertenece a todos, es un texto que nos enaltece como salvadoreños y salvadoreñas, por eso pudo realizar la primera edición la DPI; sin embargo, detrás de esta obra literaria hay mucho más: debemos solicitar acceso a los documentos de ella y que produjeron la "resurrección" de la Suncín, me refiero a Alain Vircondelet, en el año 2000; y a Martine Fransioli y Márie-Hélene Carbonell, cuya obra se publica en París en el 2010. También hay obras de pintura, aunque estos son propiedad privada, en un futuro museo salvadoreño deberíamos tener réplicas.

Más que deuda con los salvadoreños, es una deuda que tenemos con la rosa que cautivó a El Principito, con Consuelo Suncín de Saint-Exupéry.

En nuestro país y en otras regiones, ya existen iniciativas que reconocen a Consuelo, una de estas es que el Liceo francés de El Salvador, y el de Costa Rica (que son colegios oficiales de Francia), llevan el nombre de Antoine y Consuelo Saint-Exupéry; además, existe un museo en Japón, dedicado a la pareja, con un jardín de rosas, por Consuelo.

Como salvadoreños tenemos que rescatar la memoria histórica de la mujer que cautivó e inspiró al autor de uno de los libros más traducidos en el mundo. Esa es la gran deuda que tenemos con la rosa. Es más, en muchos de mis escritos he insistido que en vez de llamarnos El pulgarcito de América, es más válido conocernos como El principito de América.

 

Modificado por última vez en Miércoles, 08 Abril 2015 14:38